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Anexos / Concepción Arenal

La memoria colectiva


Concepción Arenal defendió la superioridad de las mujeres y el derecho al empleo, pero sería un poco después cuando su evolución la llevó a la reivindicación de los derechos políticos. Porque Concepción Arenal era una intelectual, pero no aceptaba separar la vivencia de algo sin la reflexión, la maduración, la escritura y la acción. Intelectual, activista y mujer… definitivamente no podía encajar en ninguna estructura, y menos en aquella época.

Fue la única persona a la que, habiendo ganado tres veces un premio convocado por la Real Academia de las Ciencias Morales y políticas, nunca se la invitó a formar parte. Era extraña porque, además de ser mujer, tenía esa doble vertiente de vocación filosófica y activismo reformista.

Como dice la investigadora Anna Caballé, su motor siempre fue el pensamiento y deseo de reforma, centrándose en los debates de su tiempo: el conflicto entre Dios y la libertad, las reivindicaciones obreras cada vez más violentas, la mendicidad en las calles, la falta de un Estado capaz de ejercer una labor efectiva con los necesitados…

Otra de sus preocupaciones era la influencia de la opinión pública en el devenir de los acontecimientos y las posibilidades de transformación. La incidencia de la opinión publica… ¿ha variado esto cuando nos encontramos en lo que ya se denomina la cuarta oleada del movimiento feminista?



Reseña biográfica


Fuente: Hemeroteca La Vanguardia

Obcecada en reivindicar la capacidad intelectual de la mujer y su derecho a recibir la misma educación que el hombre, hizo de su vida sin pretenderlo, una lucha sin tregua. Su formación universitaria, a la que accedió 'travestida', la convirtió en una mujer de principios. La agudeza psicológica de sus ensayos, reflejo de una sincera inquietud por los más desfavorecidos le valieron el cargo de Visitadora de Prisiones de Mujeres Nacida mujer en una época adversa, supo enfrentarse con coraje a la sociedad de su tiempo.

‘En cuanto a los privilegios del sexo, renuncio solamente a ellos, por haber notado que cuestan más que valen’. Concepción Arenal, la primera mujer con un cargo relevante en la administración española, allá por la segunda mitad del XIX, sabía lo que se decía. Su vida fue una cruzada feminista. Y pese a que, para las generaciones venideras, sus planteamientos fueran considerados más femeninos que feministas, dado que jamás cuestionó los roles sexuales establecidos, su papel en pro de la emancipación de la mujer en España es incuestionable.

Celosa de preservar su intimidad, Concepción se empecinó en destruir poco antes de morir todo documento que aportara datos sobre su biografía, temiendo que su vida privada empañase el valor de su producción intelectual. Pero el valor de su obra hace que eso sea imposible. Y vale la pena conocer su vida para entender las dificultades y obstáculos constantes que tuvo que salvar hasta lograr sus notables realizaciones.

Sabemos que Concepción nació en Ferrol. Su madre, con la que compartía santoral, era descendiente de una familia noble, hermana del conde de Vigo, mientras que su padre, firme defensor del liberalismo, sería encarcelado: se enfrentó contra la monarquía absolutista impuesta por Fernando VII, lo que le llevaría a prisión y le condenaría a una muerte temprana. La pequeña contaba sólo 8 años por entonces. Bebiendo de la ideología paterna, Concepción crece convencida de que debe defender sus convicciones personales y luchar por sus ideales, actuando en consecuencia.

Tras el fallecimiento de su padre, la futura penalista es ingresada en un colegio religioso, por deseo expreso de su madre, en el que le enseñan a comportarse en sociedad. El programa de estudios no está a la altura de las inquietudes intelectuales de la futura penalista. Porque Concepción tenía las ideas muy claras, era mujer ‘pero no tonta’ y, por encima de todo, deseaba cursar estudios superiores, pretensión inaudita en una mujer de la época. Su madre reprobaba su decisión, pero el destino jugó sus cartas y, tras el fallecimiento de su abuela, cuando la futura penalista contaba exactamente 21 años, falló en su favor, ya que la herencia familiar recayó sobre ella. Concepción toma la alternativa. Decidida a asistir a la universidad, aun cuando el acceso a las aulas universitarias estaba vedado a las féminas, no duda en ‘travestirse’: vestida de varón, acude a las clases de Derecho Penal y Jurídico . La suerte estaba echada.

En aquel recinto conoce al que será su esposo, Fernando García Carrasco. El 10 de abril de 1848 contraen matrimonio. Quince años les separan, pero la simbiosis es perfecta. Su cónyuge es un hombre avanzado para la época y, contemplando a su esposa como un igual, alienta sus inquietudes feministas, animándole a acudir junto a él a tertulias literarias, aun cuando para ello Concepción debiera continuar vistiendo ropa masculina.

El matrimonio tiene tres hijos, de los que solo dos sobreviven, Fernando, el primogénito, le permitirá participar en concursos literarios al ‘prestarle su firma’, en aquellas ocasiones en las que una mujer se hallaba ‘fuera de juego’.

La ‘carrera profesional’ de Concepción se decantará por la literatura: escribe poesía, teatro, zarzuela y novela, y sus Fábulas en verso (1951) serán declaradas lectura obligatoria en enseñanza primaria. Cuatro años después, el matrimonio García Arenal empieza a colaborar en el diario La Iberia pero cuando Fernando gravemente enfermo no puede escribir sus artículos, es ella quien las redacta. Y al morir éste, ella se hace cargo de los mismos sin firmarlos, momento en que los honorarios se reducen a la mitad. En 1857 Concepción se ve obligada a dejar de firmar: la Ley de Imprenta impone la obligación de firmar los artículos versados en política, filosofía y religión. Mes y medio después, la publicación anuncia su cese como redactora.

A este hecho suceden otros tantos que contribuyen a que Concepción tome conciencia de su condición de inferioridad como mujer. Es entonces cuando se dispara su creatividad literaria, sus múltiples ensayos en los que defiende sus creencias morales y feministas. A raíz de las que el 4 de abril de 1864, a instancias de la reina Isabel II, el ministro de Gobernación, Florentino Rodríguez Vaamonde, la nombra Visitadora de Prisiones de Mujeres . Concepción tiene 44 años.

Tres años después publica su primera obra feminista, ‘La mujer del porvenir’, redactada en 1861. En ella, intenta rebatir la inferioridad fisiológica de la mujer determinada por el doctor Gall y demostrar la superioridad moral de la mujer.

Tras la Revolución del 68, el gobierno provisional presidido por Serrano la nombra Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres, cargo que desempeña hasta 1873.

En 1890, afincada en Vigo , recibe la noticia de la defensa de su candidatura para ocupar la vacante en la Real Academia por parte de su paisana Emilia Pardo Bazán. Dos años después, con la salud deteriorada, la ya famosa penalista , con obras que han adquirido eco en toda Europa como La instrucción del pueblo o Ensayo sobre el derecho de gentes, fallece víctima de un catarro bronquial crónico, cuatro días después de cumplir 73 años.

‘Odia al delito y compadece al delincuente’. Esta máxima ocupó las paredes de las prisiones españolas durante décadas. Su autora: Concepción Arenal, la visitadora de prisiones.

Enlaces y referencias



Memoria
Premiada por la Real Academia de Ciencias
Morales y Políticas
en el concurso de 1860.

Escrita por la señora

Doña Concepción Arenal de García Carrasco

La Beneficencia manda al enfermo una camilla
La Filantropía se acerca a él
La Caridad le da la mano
(inédito)


Madrid
Imprenta del Colegio de Sordo-Mudos y Ciegos
Calle del Turco, núm. 11.

A la Excma. Sra. Condesa de Espoz y Mina.

La dedicatoria de este escrito hecha por una persona que V. no conoce, no puede tener el valor de una prueba de afecto dada por un ser querido. Acéptela V. como una bendición más, como un homenaje respetuoso y sincero, de esos que sólo la virtud merece, y recibe de

Concepción Arenal.

Portal de Concepción Arenal en Cervantes virtual

Excelente reseña bibliográfica y análisis en filosofía.org: Concepción Arenal Ponte, 1820-1893

Texto completo de La beneficencia, la filantropía y la caridad

Documental: "La mujer del porvenir", obra referente del feminismo español de Concepción Arenal que cumple 150 años.

Texto completo deLa mujer del porvenir

Texto completo de La educación de la mujer

La mujer española



Consello da Cultura Galega

A Muller do porvir

O Consello da Cultura Galega presenta esta nova edición de A muller do porvir, de dona Concepción Arenal Ponte, con ocasión da conmemoración do segundo centenario do seu nacemento (Ferrol, 31 de xaneiro de 1820). Trátase non só dunha obra de alto valor intrínseco e importancia histórica incuestionable, de coñecemento necesario para comprender e facer xustiza ao pensamento e labor de Concepción Arenal no seu tempo, senón tamén dunha obra plenamente vixente que contribúe a desmontar ese discurso contraditorio, nas leis e nos costumes, que privou e priva as mulleres de viviren en plenitude, desenvolvendo as súas capacidades, aspiracións e responsabilidades en condicións de igualdade coa outra metade da humanidade.

A publicación ten un valor engadido, porque reúne a crónica das Conferencias dominicales celebradas na Universidade de Madrid para a educación da muller —«un traballo de preparación indispensable e como o labor que se fai antes de botar o gran», di ela— e as Cartas aos delincuentes, destinadas a instruír acerca das nocións máis básicas que fundamentan o dereito, en especial o dereito penal.



concepcion_arenal.txt · Última modificación: 2020/04/01 20:11 por isabel